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Nos hacemos eco de lo ocurrido en el metro de Madrid a una viajera, Noa Balboa, con su perro. Un carlino. Nada mejor que el relato que hizo ella de lo ocurrido.

Hola!
Me dirijo a vosotros para contaros lo que m ha pasado hoy con mi Carlino en el metro de Madrid, ya que Madrid es una ciudad muy grande con muchos chatitos (no sólo Carlinos) y la verdad es que no me gustaría que nadie tenga que pasar por lo que he pasado yo hoy.
Una situación de importencia, de vergüenza y violenta para mí y las personas que han tenido que presenciar el acontecimiento. Es un poco largo pero prefiero contarlo todo para que entendáis mi situación.

Esta mañana lo he cogido en <M> Universidad Rey Juan Carlos (línea 12) he accedido a la misma en torno a las 12.50 aproximadamente.
He pasado mi tarjeta de transportes y llevaba a mi perro, un Carlino, atado con su correa y sin bozal, debido a que no hay bozales para ellos.
La mujer que se encontraba trabajando en esta estación en ese momento me miró y me sonrió. Así que me dispuse a hacer mi viaje con mi perro hasta <M> Puerta del Sur para hacer el transbordo y coger la línea 10 hasta <M> Tribunal.
Mi viaje transcurre bastante bien, con gente acercándose a acariciar a mi perro y gente sonriéndole, para mí algo maravilloso.

En torno a las 16:00en <M> Sol, volvemos a coger el metro para dirigirnos al parque de El Retiro.
A las 18.30 aproximadamente, vuelvo a la misma estación de metro, para poder regresar al centro de Madrid. Con la sorpresa de que esta vez se me niega el acceso, alegando una normativa que la taquillera no poseía y diciéndome que mi perro debe de ir con bozal o en un transportín.
Busco la normativa en mi teléfono, en la web de Metro de Madrid y le enseñó que eso que ella me está diciendo no lo pone en ningún sitio y que mi perro por su fisiología de perro braquicéfalo, no puede utilizar bozal.
La taquillera después de una conversación entiende que he ido en Metro y que necesito volver y me permite el acceso bajo mi responsabilidad si me multan.
A las 20:10 en <M> Plaza de la España, por el acceso más cercano a la calle Leganitos, me dispongo a volver a casa, y se me niega tajantemente y de malas formas el acceso, haciendo referencia a la normativa vigente, en la que no se permite el acceso sin bozal.
Después de poner una reclamación porque la normativa excluye a los perros que por su fisiología no pueden hacer uso del bozal y comprar un bozal que evidentemente se le caía por todos los lados, ya que no hay bozales para el, se me vuelve a negar el acceso, de muy malas maneras y a grito limpio, cosa que creo totalmente innecesaria además de violenta para mí, y la gente que tiene que presenciarlo.
No puedo volver a mi casa porque se me niega el acceso.

En resumidas cuentas mi perro queda completamente excluido de poder entrar en el metro de Madrid de acuerdo a la nueva normativa.

Gracias por vuestra atención, os agradecería la difusión.

Esperamos que se ponga solución a estas situaciones que nos tratan de esta manera tan vergonzosa por tener un perro



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